Derechos de autor en el tribal “3d”

Autor: Lic. Rafael Giménez Camacho

Aunque el tema ya ha sido comentado en otros foros, no pude dejarlo pasar cuando leí el dictamen presentado por el Profesor Nimmer, el tema es el siguiente:  En 2003 el boxeador Mike Tyson se tatuó en el borde del lóbulo ocular izquierdo un dibujo basado en arte tribal cuyo autor fue Victor Whitmill, quien al momento de plasmar el tatuaje convino con el boxeador en aquella fecha que los derechos morales y patrimoniales derivados de la autoria de la obra pictórica le correspondían únicamente a él, por lo tanto cualquier reproducción que no fuese autorizada previamente sería considerada un plagio. Seguramente usted ya vio los anuncios publicitarios de la película “Que pasó ayer 2” en el que se ve al actor Ed Helms con la reproducción idéntica del mismo tatuaje que Mike Tyson, como era de esperarse el autor del tatuaje demandó a Warner Brothers Entertainment, Inc. y esta es una brevísima semblanza de la historia:

Derechos de Autor en tatuajes

La demandada Warner Borthers interpuso el peritaje del Profesor David Nimmer renombrado catedrático de las universidades de UCLA y Berkely y autor de varios libros como “Nimmer on Copyright” para demostrar que la producción de la película no había infringido en ningún acto contrario al Copyright Act de 1976.

El examen del Prof. Nimmer refiere que la cara de Mike Tyson no puede ser un objeto material idóneo en el cual se pueda plasmar una obra pictórica a la cual deba de reconocerse un derecho autoral, asimilando dicha obra a un dibujo sobre la arena que se la lleva la marea o un dibujo sobre vidrio empañado, situación que mas adelante aplicaría en sentido inverso llegando a la conclusión de que el cuerpo humano no puede ser considerado un medio de expresión y en el supuesto de que se llegue a considerar que la obra pictórica tatuada sobre la cara de Tyson tenga derechos autorales que deban reconocerse la simple exposición de su cara podría ser sancionada y consecuentemente el autor del dibujo tendría un control o pertenencia sobre la cara del ex-pugilista.

Aunque el argumento anterior no fue convincente para la Juez Catherine D. Perry de la Corte Federal de Circuito de San Luis pues calificó de “tontos” los argumentos de la demandada, concedió la razón a Warner Brothers declarando que en efecto existe un derecho autoral que se debe reconocer pero que tampoco puede ir en contra del interés público el cual se materializaría en las pérdidas millonarias no solo de la productora de la película, sino en las salas de cine en que sería proyectada, además de que la imagen ha sido ya transmitida en múltiples ocasiones a través de teléfonos celulares y medios electrónicos. No se sabe aún cual será la cantidad por la cual Warner indemnizará al autor, pero la Juez aseguró que dicha indemnización sería equivalente al daño causado y que será dictada en breve.

Caso curioso y digno de estudiarse a fondo, en ocasiones la gente se identifica tanto con una marca que llega a tatuarse el nombre o el logotipo en alguna parte del cuerpo y la función de la impresión es que sea permanente, por otra parte la decisión de la Juez fue tal vez salomónica pues aunque permitió la proyección de la película también sancionó al pago de una multa a Warner Brothers.

Ref: País: Estados Unidos, Civil Action No: 4-11-cv-752

Presunto Culpable y los Derechos de Autor

¿Quien es el presunto culpable?

Autor: Lic. Rafael Giménez Camacho

Mis amigos de Cinemas Lumiere me invitaron a la proyección privada del documental, el largometraje refleja vívidamente el sistema penitenciario mexicano actual, un homicidio, Antonio el presunto culpable señalado por un testigo ocular que presenta pruebas deficientes, el juez que mas que juzgador es ejecutor, varios agentes judiciales y el Lic. Rafael Heredia abogado defensor del inculpado, son los protagonistas de una novela real dramática y por demás deprimente, pero que sin lugar a duda muestran crudamente el deficiente Estado de Derecho Penal actual del país.

El Código Civil Federal protege la imagen personal en el artículo 1916 , al señalar que “estará sujeto a la reparación del daño, aquel que ofenda el honor, ataque la vida privada o la imagen propia de una persona”. Por lo tanto solo existe si se captó de manera ilegítima y si esta causó daño.

Como es sabido a la semana que se había iniciado la proyección en cines se presentó una demanda por parte del testigo ocular, “intentando cazar al cazador” argumentando que la proyección era ilegal, pues él no dio autorización para publicar su imagen en el largometraje, la demanda a simple vista parecía tener fundamento, sin embargo no lo tiene pues el largometraje no es una película, sino un documental que muestra una realidad y en este sentido el testigo incómodo no tiene derechos sobre la proyección, pues no es una actuación sino como ya se dijo una situación real.

Presunta Censura: Después de varios intentos de cesar la proyección en las salas de cine como medida cautelar dictada por la Jueza Blanca Lobo Domínguez finalmente concluyó la controversia con la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al argumentar que su proyección es legal, toda vez que el Estado debe garantizar el Derecho a la Información, un derecho constitucional consagrado en el artículo sexto de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

De la película queda mucho por decir, en principio los directores de la película están por la labor de que todos los juicios sean videograbados para dejar constancia de los actos y supongo que esta propuesta que además ya fue solicitada al Congreso de la Unión es adecuada y ojalá y fuera el remedio para tal problema, pero el documental muestra mas de un defecto en el sistema de justicia: – La rendición de la prueba testimonial del inculpado tras las rejas muestra la culpabilidad antes de ser juzgado; – La corrupción en el Reclusorio para preservar el bienestar de los reclusos; – La falta de preparación de los jueces; – La falta de imparcialidad del juzgador en el caso; – La falta de una base de datos confiable para evitar la usurpación de profesión y mas aún que el inculpado sea defendido por un abogado de profesión, entre otros.

La verdad sea dicha, la labor del Lic. Rafael Heredia plausible y valiente al colaborar no solo en la libertad que hoy goza Antonio, sino en la difusión de los hechos y exponer al sistema.