La Utopía del Registro Internacional de Marcas

Autor: Lic. Gabriela Valencia Rangel 

La utopía del Registro de Marcas Internacional
La utopía del Registro de Marcas Internacional

Diversas organizaciones y tratados internacionales intentan uniformar, armonizar y simplificar las leyes de propiedad intelectual en el mundo con el fin de armonizar sus políticas, pero tan diversas son las idiosincrasias, como diversas las leyes de cada país, en naciones donde los ciudadanos son representados por sus legisladores la voluntad del pueblo es plasmada en la ley, lo cual en ocasiones puede no favorecer a la intención de uniformar las políticas de cada país.

A continuación un ejemplo contrastante:

En México no son susceptibles de registro las marcas olfativas, pero en Australia si lo son, en el hipotético caso de que existieran registros de marcas internacionales, Australia podría conceder en su país una marca olfativa que tuviera efectos en México, lo cual en la actualidad no es posible porque al otorgar un derecho exclusivo en nombre de un país se estaría mermando su soberanía, y es algo que no es concebible para los Estados quienes celosamente se guardan para sí la potestad de conceder o no el derecho al uso exclusivo de la marca.

La explicación jurídica:

La propiedad industrial se caracteriza por otorgar derechos exclusivos, es decir, son monopolios permitidos por el Estado para estimular la creatividad humana. Por lo tanto, cada Estado otorga protección y reconoce efectos únicamente a los registros que el mismo concede, sin que tal protección jurídica se extiende fuera de la jurisdicción de ese Estado; en consecuencia, los particulares no tienen otra alternativa que registrar sus marcas separadamente en los Estados.

Para profundizar más en el tema, debemos atender a los significados: internacional y soberanía, que de acuerdo al Diccionario de la Real Academia Española son los siguientes:

Internacional.-  adj. Perteneciente o relativo a dos o más naciones.

Soberanía.- f. Autoridad suprema del poder público.

 La soberanía es el poder absoluto y perpetuo de la República (…). La soberanía no es limitada, ni en poder, ni en responsabilidad, ni en tiempo (…). es necesario que quienes son soberanos no estén de ningún modo sometidos al imperio de otro y puedan dar ley a los súbditos y anular o enmendar las leyes inútiles (…). Jean Bodin.

Con base en lo anterior, para que una marca sea internacional o tenga ese carácter es necesario que un País tenga facultades para otorgar un registro de marca en nombre de otro, es decir que los Países concedan a favor de otros la facultad de otorgar derechos exclusivos a particulares en su nombre, lo cual no es bien visto por la soberanía de los Países; toda vez que tradicionalmente han conservado estas facultades celosamente bajo la órbita de su poder, lo cual justifica que no existan marcas internacionales como tal.

Lo anterior queda demostrado por el principio de territorialidad que rige en la materia de propiedad industrial con base en el cual las marcas aplican exclusivamente en el territorio del País que se registra, y el éste será el único que tendrá la potestad de conceder o no el derecho al uso exclusivo de la marca, por lo tanto, si solicitamos el registro de una marca en México sólo aplica el registro de marca (concede derechos de exclusividad) en México y no se extiende más allá de sus fronteras, por lo tanto, si se desea proteger la marca en Estados Unidos debemos registrarla en ese País y así respectivamente.

No obstante lo anterior, y derivado de la armonización, simplificación y unificación que se ha intentando realizar en materia de propiedad industrial se creó una Unión particular para el registro internacional de marcas, conocida como Unión de Madrid, de acuerdo al Arreglo de Madrid (que entró en vigor el 15 de julio de 1982) ofrece al solicitante (que deberá ser nacional de uno de los Estados Miembros o tener su establecimiento en uno de dichos estado) al registrar su marca en la oficina nacional de dicho Estado, solicitar a través de dicha oficina nacional el registro internacional, la sola solicitud en la Oficina Internacional se entiende que ha tenido entrada en la propia fecha en todos los países para los que fue solicitada. Pero la presentación de la solicitud no acredita o garantiza que los países para los que fue solicitada la otorguen,  toda vez que cada uno de los Estados miembros de la Unión de Madrid durante el plazo de un año, deberá declarar que no concede protección a dicha marca en su territorio y expresando los motivos de su decisión. De no hacerse esta declaración dentro del plazo señalado, el registro internacional se equipara en un todo, en cuanto a sus efectos, al nacional.

Por lo tanto, ningún Estado se encuentra facultado para otorgar derechos exclusivos a un particular en nombre de otro, aún bajo la Unión de Madrid considerando que los Estados miembros han declarado hacer uso de la facultad consignada en el artículo 3 bis (Actas de Niza y de Estocolmo), en base a la cual la protección resultante del registro internacional no se extenderá a sus territorios a no ser que el titular de la marca lo pida expresamente y estos otorguen el registro de la marca.

En conclusión podemos decir que no existen las marcas internacionales con fundamento en la soberanía de los Países, y se justifica dada la naturaleza jurídica de las marcas que conceden derechos exclusivos (monopolios permitidos por los Países).